Hola, qué tal, mis queridos lectores. El día de hoy nos adentraremos en un proceso igual de misterioso que los que exploramos en nuestras entradas anteriores. Les hablare sobre las distribuidoras de cine, las encargadas de negociar con los exhibidores para poder llevar las películas a salas. Descubrirán todo lo que conlleva esto, los diferentes factores que se consideran para estrenar una película con la mayor proyección de éxito posible, entre otras cosas muy interesantes. ¡Comencemos!
Para empezar tenemos que aclarar la clasificación que se les da a las distribuidoras. A las distribuidoras se les conocen como Majors o como independientes, dependiendo de su capacidad de distribución.
Las distribuidoras Majors en México son empresas que provienen de los estudios grandes de Hollywood y tienen una representación establecida en México, también se consideran Majors a distribuidoras mexicanas como Cinépolis Distribución, Videocine o Gussi, que al igual que las anteriores, tienen una gran capacidad de distribución, por ejemplo Videocine por ser una empresa filial de Televisa.
Por su lado las distribuidoras independientes tienen una menor capacidad de distribución, solo algunas de ellas logran distribuir más de una película al año. En nuestro país normalmente estas suelen ser las que distribuyen las películas nacionales, aunque en algunas ocasiones las Majors también lo hacen.
A continuación cumpliré lo prometido y nos sumergimos en el proceso que se tiene que realizar para que una película llegué a las salas después de haber sido producida. Pero antes debo aclarar quién domina el mercado de la distribución en México. Este proceso está sumamente controlado por las empresas transnacionales, sobre todo las que provienen de Hollywood, ellas son las que deciden la promoción, la programación y las fechas de exhibición, a su conveniencia obviamente. Esta situación se verá ilustrada mientras les explico el proceso de distribución de las películas.
El primer paso que siguen las distribuidoras es realizar un análisis de mercado, que les indica en qué cines sería mejor estrenar la película, qué tan grande hacer el lanzamiento y el tipo de público al que va dirigida. Una vez hecho esto se sientan a negociar con los exhibidores, en México normalmente estamos hablando de Cinépolis y Cinemex, aunque existen cines independientes.
La negoción gira entorno a decidir el circuito que seguirá la película, el número de pantallas y en qué ciudades se estrenará. Mientras mayor potencial tenga la película, más pantallas para exhibirse puede llegar a tener.
Lo siguiente sería decidir la fecha de estreno, y aquí es donde entra lo que les había comentado con anterioridad, ya que las distribuidoras que no son Majors tienen que adaptarse a las fechas que los grandes estudios dejaron para ellas. Lo que los exhibidores recomiendan es estrenar en una fecha que no coincida con otra película del mismo género o dirigida al mismo público . Por ejemplo, si deseas estrenar una película de terror el día del estreno de Captain Marvel, ya que van dirigidos al mismo público, y el tamaño de distribución que tienen dicha película te comerá vivo.
Por esta razón las distribuidoras independientes suelen estrenar entre febrero y mayo hablando de la primera mitad del año, y entre agosto y diciembre para la segunda mitad del año, manteniéndose lejos de los grandes estrenos de verano y de los que se realizan en las vacaciones decembrinas. Asegurando así mayores posibilidades de éxito en taquilla.
Finalizado el acuerdo lo que sigue para las distribuidoras es pagar el uso de las pantallas. En la industria a esto se le conoce como VPF (Virtual Print Fee), que es como una renta que se paga por el uso del proyector de cine. El VPF depende de muchos factores, el promedio ronda entre 450 y 500 dólares por pantalla. Si se trata de un blockbuster puede ser más caro la primera semana de estreno, conforme avancen las semanas irán disminuyendo. Pero de todas formas es muy variado, ya que cada distribuidora y cada exhibidor tienen sus tarifas y sus reglas al momento de negociarlo.
Antes se decía que una película se estrenaba con tal número de copias, pero esto ha cambiado ya que desde 2014 el 100% de los cines comerciales ya se ha convertido a la digitalización. Es por ese que hoy se habla de número de pantallas. Lo que reciben los cines es un DCP (Digital Cinema Package), que es un archivo digital que contiene la película. Uno pensaría que esto reduciría los costes, pero no es así. Antes la copia de una película valía alrededor de 10,000 pesos, pero hoy en día se paga por un DCP entre 18,000 y 20,000 pesos por cada copia.
Ahora es cuando viene lo bueno, las ganancias para las distribuidoras. Una vez acordado las salas en las que se estrenará la película, falta acordar el Film Rental, que es lo que paga el exhibidor a la distribuidora por cada boleto que se vende en taquilla.
De nuevo, este porcentaje varía para cada película. Pero lo que se podría considerar estándar para una cinta regular es el 40-35. Durante la semana de estreno de la película se le pagará a la distribuidora 40% de lo que recaude en taquilla, en las semanas siguientes se paga solo el 35%. Es por eso que en ocasiones se hace mucho hincapié en apoyar a una película en su semana de estreno.
Este trato suele ser para las cintas regulares que normalmente son el 90%, o sea las que no son blockbuster distribuidos por las Major. Con el acuerdo de 40-35 las distribuidoras suelen obtener el 38% de lo hecho en taquilla por la película.
Como pueden ver, las distribuidoras independientes la tienen un poco difícil al estrenar sus producciones. Ya que tienen que jugar con las sobras que les dejan las Majors. Sin duda es una competencia sumamente desleal, ya que las majors acaparan los lugares de exhibición, además de los de difusión. Muchas veces su presupuesto de promoción triplica al de producción. Lo que hace que no existan espacios para el cine local.
Ustedes recordarán que en la entrada anterior vimos que en la década de los 70 el cine gozaba de protección social y pública en todo su proceso productivo por parte del estado. Por desgracia esto se fue desmantelando poco a poco, se vendieron y privatizaron todos los procesos productivos del cine. Esto nos desprotegido del control que ejerce Hollywood sobre los mercados mundiales en cuestión de entretenimiento.
En otra entrada les mencione que el cine ayuda a la generación de una identidad nacional, además de retratar la cultura de un país. Situación que hoy en día no sucede, ya que no se consume el cine nacional, y no por falta de apoyo del público, sino por las situaciones que describimos anteriormente.
Espero que esta información además de interesarles les ayude a reflexionar sobre este tema. Debemos exigir que nuestro cine se vea, debemos saltar cuando nuestras salas sean secuestradas por producciones internacionales y debemos apoyar a las productoras y distribuidoras nacionales para que seguir impulsando nuestra industria.
Nos leemos la próxima c:
Fuentes:
https://www.excelsior.com.mx/funcion/la-distribucion-en-mexico-del-negocio-a-la-pantalla/1282104