Parece ser que los molestaré una vez más, disculpa. ¿Por qué soy tan insistente en este asunto de enseñarles teoría de la comunicación? Muy sencillo. Conocer el objeto de estudio de la ciencia a la que nos dedicamos es esencial para saber cómo nos podemos desenvolver en el mundo laboral. Solo de esta forma sabremos cómo le podemos servir a otros, y cobrar por ello por supuesto.
En referencia al Metamodelo de Craig hablaremos de las críticas que este ha recibido a lo largo de los años. Parte de estas críticas tiene que ver con que algunos no comparten la idea de Craig sobre que todas las teorías de comunicación pueden ser válidas, pero para distintos propósitos. Esto molesta a muchos estudiosos ya que piensan que, en lugar de aceptar todas las propuestas, deberíamos estar buscando la «teoría verdadera».
Otro grupo de críticas tiene que ver con que el Metamodelo no propone una base para poder evaluar las teorías y rechazar algunas falsas en caso de ser necesario. Y aunque estos fallos pueden ser ciertos, e incluso algunos han sido aceptados por el autor, tienen su razón de ser.
El Metamodelo no desea ser una teoría unificada que quede plasmada como la definitiva para definir qué estudia la comunicación. Más bien es un modelo que busca fomentar las conversaciones acerca de los problemas que competen a la comunicación. De ahí la necesidad de la clasificación y la creación de las diferentes tradiciones. Con eso es mucho más sencillo aterrizar las teorías en problemas de la vida cotidiana.
El Metamodelo promueve las discusiones sobre cómo llevar el conocimiento que contienen las teorías de la comunicación a una utilidad práctica. Así los estudiantes de la materia, además de tener un mejor entendimiento de su campo de estudio, podrán saber cuál es la utilidad de su conocimiento en el mundo real.
Así que me atrevo a decir que cualquier estudiante de comunicación debería conocer el Metamodelo, explorar las tradiciones que lo componen y de esta forma averiguar cómo quiere contribuir al mundo.
Además de la lectura, este conocimiento me llegó a mi gracias a uno de mis profesores. En la clase anterior nos quiso dar un golpe de realidad, uno de esos que a muchos puede doler, pero para otros puede ser un estímulo revitalizante.
Él nos hizo conscientes de la gran competencia que se vive hoy en día en el campo laboral del comunicador. Pero además nos dio aliento, nos hizo mirar más allá de lo evidente. Nos hizo saber que hay mucha necesidad de expertos comunicadores en este nuevo mundo interconectado. Aun así, nos haría falta desarrollar mucha habilidades para poder llegar a esos puestos.
Entre los desanimos de algunos de mis compañeros vislumbró un rayo de esperanza. Claro, tenemos una tarea nada sencilla entre manos. Hay que prepararnos mucho, pulir nuestra luz interior y abrirle paso para poder brillar en el exterior. Pero todo esto se logra con dos palabras mágicas que el profesor nos regaló y ahora yo quisiera dárselas a ustedes: Confianza y disciplina.
Nos leemos la próxima c: